4 de mayo de 2011

Elogio del Silencio de Alberto Masferrer

Silencio es recordar que toda palabra tiene un hoy y un mañana; es decir; un valor de momento y un alcance futuro incalculable.

Silencio es recordar que el valor de la palabra que pronunció no tanto viene de su propia significación ni de la intención que yo le imprimo, cuánto de la manera con que la comprende quién la oye.

Silencio es reconocer que los conflictos se resuelven mejor callando que hablando, y que el tiempo influye más en ellos que las palabras.

Silencio es reprimir la injuria que iba a escapársenos, y olvidar la que nos infirieron.

Silencio es recordar que si hubiera diferido una hora sola mi juicio sobre tal persona o suceso, en esa hora pudo llegar un dato nuevo, que hiciera variar aquél juicio temerario y cruel.

Silencio es recordar que el simple hecho de repetir lo que otros dicen, es formar la avalancha que luego arrastra la reputación y la tranquilidad de los demás.

Silencio es no quejarse, para no aumentar las penas de los otros.

Silencio es decir HICE, en vez de HARÉ.

Silencio es recordar que la palabra al pronunciarla, se lleva una parte de la energía necesaria para realizar la idea que aquélla encarna.

Silencio es no exponer la idea o el plan a medio concebir, ni leer la obra en borrador, ni dar como criatura viviente lo que es apenas un anhelo.

Silencio es la raíz y por eso sostiene.

Silencio es la savia, y por eso alimenta.

Silencio es recordar que si para nuestras cuitas y esperanzas es nuestro corazón un relicario, el corazón ajeno puede ser una plaza de feria y hasta un muladar.

Silencio es el capullo donde la oruga se cambia en mariposa y silencio es la nube donde se forma el rayo.

Silencio es concrentarse, seguir la propia órbita, hacer la propia obra, cumplir el propio designio.

Silencio es meditar, medir, pesar, aquilatar y acrisolar.

Silencio es la palabra justa, la intención recta, la promesa clara, el entusiasmo refrenado, la devoción que sabe a donde va.

Silencio es SER UNO MISMO, y no tambor que resuene bajo los dedos de la muchedumbre.

Silencio es tener un corazón de uno, un cerebro de uno, y no cambiar de sentimientos o de opinión porque así lo quieren los demás.

Silencio es hablar con DIOS antes que con los hombres, para no arrepentirse después de haber hablado.

Silencio es hablar uno calladamente con su propio dolor, y contenerlo hasta que se convierta en sonrisa, en plegaria, o en canto.

Silencio es, en fin, el reposo del sueño y el reposo de la muerte, donde todo se purifica y restaura, donde todo se iguala y perdona.

22 de abril de 2011

Intentarlo no es poco

  1. Vive dentro de tus posibilidades y no estires más "la mano que la manga".
  2. Devuelve todo lo que pidas prestado.
  3. Da sangre.
  4. Deja de culpar a los demás.
  5. Cuando cometas un error, admítelo.
  6. Da a caridad toda la ropa que no te hayas puesto en los últimos tres años.
  7. Haz alguna cosa buena todos los días sin que te pillen.
  8. Escucha más, habla menos.
  9. Da un paseo de 30' todos los días por tu vecindario.
  10. Sáltate dos comidas a la semana y da ese dinero a quién lo necesite.
  11. Desea la excelencia, no la perfección.
  12. Se puntual.
  13. No pongas excusas.
  14. No discutas.
  15. Organízate.
  16. Se amable con la gente amable.
  17. Se más amable aún con la gente que no es amable.
  18. Deja que alguien pase delante tuyo en la cola.
  19. Tómate tiempo para estar a solas.
  20. Lee de nuevo un buen libro.
  21. Cultiva los buenos modales.
  22. Se humilde.
  23. Comprende y acepta que la vida no es siempre justa.
  24. Aprende cuando hay que hablar
  25. Aprende cuando hay que estar callado
  26. No critiques a nadie durante 24 horas
  27. Aprende del pasado, planea tu futuro, y vive en el presente.
  28. No te preocupes por pequeñeces.
Fuente: "The Simple Living Guide", Janet Luhrs
Tomado del Blog de V. Castellano

22 de marzo de 2011

Queda prohibido

¿ Qué es lo verdaderamente importante ?,
busco en mi interior la respuesta,
y me es tan difícil de encontrar.

Falsas ideas invaden mi mente,
acostumbrada a enmascarar lo que no entiende,
aturdida en un mundo de falsas ilusiones,
donde la vanidad, el miedo, la riqueza,
la violencia, el odio, la indiferencia,
se convierten en adorados héroes.

Me preguntas cómo se puede ser feliz,
cómo entre tanta mentira puede uno convivir,
cada cual es quien se tiene que responder,
aunque para mí, aquí, ahora y para siempre :
queda prohibido llorar sin aprender,
levantarme un día sin saber qué hacer,
tener miedo a mis recuerdos,
sentirme sólo alguna vez.

Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quiero,
abandonarlo todo por tener miedo,
no convertir en realidad mis sueños.

Queda prohibido no demostrarte mi amor,
hacer que pagues mis dudas y mi mal humor,
inventarme cosas que nunca ocurrieron,
recordarte sólo cuando no te tengo.

Queda prohibido dejar a mis amigos,
no intentar comprender lo que vivimos,
llamarles sólo cuando les necesito,
no ver que también nosotros somos distintos.

Queda prohibido no ser yo ante la gente,
fingir ante las personas que no me importan,
hacerme el gracioso con tal de que me recuerden,
olvidar a toda la gente que me quiere.

Queda prohibido no hacer las cosas por mí mismo,
no creer en mi dios y hacer mi destino,
tener miedo a la vida y a sus castigos,
no vivir cada día como si fuera un último suspiro.

Queda prohibido echarte de menos sin alegrarme,
olvidar los momentos que me hicieron quererte,
todo porque nuestros caminos han dejado de abrazarse,
olvidar nuestro pasado y pagarlo con nuestro presente.

Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen más que la mía,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha,
pensar que con su falta el mundo se termina.

Queda prohibido no crear mi historia,
dejar de dar las gracias a mi familia por mi vida,
no tener un momento para la gente que me necesita,
no comprender que lo que la vida nos da, también nos lo quita.

Alfredo Cuervo Barrero ®

5 de marzo de 2011

Sobre la educación

La educación también tiene que incluir un aspecto terapéutico. Desarrollarse como persona no se puede separar del crecimiento emocional. Los jóvenes están muy dañados afectiva y emocionalmente por el hecho de que el mercado laboral se traga a los padres y ya no tienen disponibilidad para los hijos. Hay mucha carencia amorosa y muchos desequilibrios en los niños. No puede aprender intelectualmente una persona que está dañada emocionalmente.
Claudio Naranjo, si-quiatra de Chile.

19 de febrero de 2011

Masaje de árbol genealógico

El embrujado se convierte en embrujador, proyectando sobre sus hijos lo que fue proyectado sobre él, a no ser que una toma de consciencia logre romper el círculo vicioso. No hay que temer hundirse profundamente en uno mismo para enfrentar la parte del ser mal constituido, el horror de la no realización, haciendo saltar el obstaculo genealógico que se levanta ante nosotros como una barrera y que se opone al flujo y reflujo de la vida.

En esta barrera encontramos los amargos sedimientos psicológicos de nuestro padre y de nuestra madre, de nuestros abuelos y bisabuelos. Tenemos que aprender a desidentificarnos del árbol y comprender que no está en el pasado: por el contrario, vive, presente en el interior de cada uno de nosotros. Cada vez que tenemos un problema que nos parece individual, toda la familia está concernida. En el momento en que nos hacemos conscientes, de una manera o de otra la familia comienza a evolucionar. No sólo los vivos, también los muertos. El pasado no es inamovible. Cambia según nuestro punto de vista.

Ancestros a quienes consideramos odiosamente culpables, al mutar nuestra mentalidad, los comprendemos en forma diferente. Después de perdonarlos debemos honrarlos, es decir, conocerlos, analizarlos, disolverlos, rehacerlos, agradecerles, amarlos, para finalmente ver el “buda” en cada uno de ellos. Todo aquello que espiritualmente hemos realizado podría haberlos hecho cada uno de nuestros parientes. La responsabilidad es inmensa. Cualquier caída arrastra a toda la familia, incluyendo a los niños que están por venir, durante tres o cuatro generaciones.

Alejandro Jodorowsky en “La danza de la realidad”.

4 de febrero de 2011

Nota de un tal Salva Gámez

La gente dice que quiere dinero y si le preguntas para qué te dirá que para comprar o tener determinadas cosas y si les preguntas para qué quieren esas cosas acaban reconociendo que lo que finalmente quieren es sentirse bien. Y sin embargo la mayoría son incapaces de hacer algo más fácil que adquirir el dinero como es situarse en el lugar de la mente donde se haya ese estado aunque ello suponga romper con todo lo que les esclaviza.

No se puede vivir como si la vida fuese para siempre sin prisa por tomar las decisiones relevantes que afectan a nuestra tranquilidad mental. Y esas decisiones son aquellas que suponen romper todas nuestras dependencias físicas y emocionales. Y sobre todo las emocionales.

Hay personas en nuestra vida que no deben ocupar más tiempo de nuestro tiempo, costumbres que hemos de abandonar, anclas que hay que levantar. Porque si no hacemos esto no conseguiremos todo aquello que satisface nuestros valores esenciales y la vida no ha de ser agonía sino celebración.

Hazte un favor y cambia cuanto antes todo aquello que te impide gritar SOY LIBRE. Hazlo cuanto antes, ponte ahora mismo a ello y siéntete libre y enfocado a lo importante en tu vida, porque los frutos serán tan hermosos que merecerá la pena haber formado parte de este sueño o ilusión que es la vida.

Porque la vida no ha de ser agonía sino celebración, ahora rompe con todo lo que te encadena y confía, confía en que tu libertad te dará los medios para cosneguir tus objetivos vitales.

Porque te amo te digo esto, porque deseo profundamente que a mi alrededor exista gente libre y positiva porque eso será bueno para mí y para ti. No tengas miedo y sé valiente.

28 de enero de 2011

Sobre el amor (Nota tomada de una web)



Si no amas a tus padres, a tu pareja, a tus amigos, como a ti mismo, el AMOR puede tener estos terribles efectos: La inteligencia sin Amor, te hace perverso. La justicia sin Amor, te hace hipócrita. El éxito sin Amor, te hace arrogante. La riqueza sin Amor, te hace avaro. La pobreza sin Amor, te hace resentido. La belleza sin amor, te hace ridículo. La verdad sin Amor, te hace hiriente.